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El silencio...la voz del espíritu

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El silencio...la voz del espíritu

El silencio… la voz del espíritu POR: MARO. Antonia Bourignon a los 18 años desde lo más profundo de su corazón dijo “Señor habladme a mi alma y os escuchara” y en ese estado de silencio interno escucho “abandonad todas las cosas de la tierra, separaos del afecto hacia las cosas” Dios vivía en mi-dijo. Aquellos que practican la meditación del silencio interno, notan que se vuelven más sensitivos, que han progresado un tanto hacia la Unidad y que por lo tanto comprenden a las personas que están a su alrededor, un poco más que aquellos que no han hecho el esfuerzo. Esta comprensión de la Unidad hace que se vean los problemas como propios, por lo tanto la apoya desde adentro. En este sentido en el Libro del “Conocimiento Silencioso”, Juan Matus menciona que cada guerrero que emprende el camino del conocimiento, cree que está aprendiendo brujería, y lo que está haciendo es dejarse convencer de que existe un poder escondido dentro de su ser y que puede alcanzarlo, y una vez que lo alcanza empieza a ver es decir, a percibir algo más, no como una cosa de la imaginación sino como algo real y concreto. Y después comenzamos a saber de manera directa, sin tener que usar palabras. Y lo que cada uno de nosotros haga con esa percepción acrecentada, con ese conocimiento silencioso, dependerá de nuestro propio temperamento. Así el conocimiento silencioso será como la flor que ha de abrirse en el silencio que sigue a la tormenta, no hasta entonces y en el silencio profundo ocurrirá el misterioso suceso que probará que se ha hallado el sendero, es una voz que habla donde no hay nadie que hable. La meditación es silenciosa y no pronunciada o como lo expresa Platón “Es el ardiente anhelo del alma hacia lo divino; no para pedir alguna gracia o favor particular como sucede en la oración común, sino por el bien en sí por el bien supremo universal. Guarda silencio en presencia de los seres divinos, hasta que se disipen las nubes ante tus ojos y te permitan ver con la luz que de ellos emana, no aquellos que se te presenta como bueno, sino aquello que es intrínsecamente bueno. Ante todo eso surge el comentario de cómo lograr el silencio interno, si nuestro dialogo interno se interpone entre uno mismo y la realidad. Este dialogo interno es una vocecita que constantemente interpreta y modela la realidad, por lo que la experiencia del mundo y de nosotros mismos está siempre mediatizada por la interpretación del dialogo interno. De esta manera como decía Juan Matus “Cada vez que el diálogo cesa, el mundo se desvanece, y facetas extraordinarias de nuestra personalidad salen a la superficie, como si estuviesen estado profundamente guardadas por nuestras palabras. Tú eres como eres, porque te dices a ti mismo que eres así”. Este silencio interno paradójicamente tiene momentos de un dialogo interno, que se profundiza mas, es tal que llega un momento que la fluidez y la claridad nos sitúa en el símil de que estamos hablando con otra persona, es decir pareciera que estamos en un dialogo interno con alguien más que no somos nosotros.

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