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El Diablo y la necedad de invocarlo

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 TAGS:undefinedEL DIABLO Y LA NECEDAD DE INVOCARLO


POR: MARO
La creencia en un ser supremo dirigiendo el mal, es necesaria para los abyectos. Creer en un ser
que se llevara su alma al infierno si no se porta bien, es de alguna manera un límite para las
pasiones humanas. Miles creen que esto es literal. La alegoría en un sin sentido de que si obras
mal acabaras muerto pudriéndote en el infierno, pero con conciencia. Que peor castigo que
morir…pero no morir del todo. Si no permanecer consciente por la eternidad achicharrándote y
con tremendos dolores.
Por supuesto que alguien debe advertir a los pecadores de este terrible castigo. Se han escrito
miles de historias, películas, series, obras de teatro sobre un demonio castigador. Las iglesias todas
tienen un demonio que te observa y te llevara al final de cuentas con él si te portas mal.
-Diablo…Quiero venderte mi alma…A cambio de dinero, lujos, placer…
-Para que si ya la tengo.
Eliphas Levi nos cuenta sobre la necesidad de creer en algo, en alguien… si no el ser humano seria
desdichado. Irresponsable de sí mismo, el humano busca allá afuera lo que debe buscar adentro.
-¿Por qué lo mato?
-No se… es que se me metió el Diablo. Pobre… no sabe que ya lo trae uno adentro.
-Y que haces aquí sentada Irasema…
-Estoy esperando a que den las diez…tengo una cita de trabajo en un jardín de niños.
Sentada en el piso, afuera del metro, mirando sin mirar yacía frente a mí Irasema. La noticia me
cimbro y recordé la nota que salió en la prensa… “MATO A SU HIJA POR ORDENES DEL DIABLO”.
Irasema tomo a su hija de dos años, la levanto y la azoto contra el piso, por órdenes del Diablo.
Abandonada y despreciada por su familia, vaga por las calles.
-El Diablo me dijo ¡mátala!
-Me asome por la ventana del primer piso del hotel de paso, mientras mi pareja iba por más
“caguamas” y por más marihuana. Un tipo en la calle me miraba y me dio la orden mental. Era el
Diablo, le obedecí. El amante al ver la escena huyo.
Salió libre, purgo una condena de tres años por haber matado a su hija en estado alterado, no
estaba en sus cabales. Ahora busca trabajo en un jardín de niños.

En el libro “Cómo Se Fabrica Una Bruja” de Juan José López Ibor, el autor nos describe a una mujer
que se sentía mala, a raíz de la visita de una secta. Poco a poco la idea del fin del mundo y de que
ella era pecadora la sumía en la depresión. Creía que el Diablo iría por ella porque era mala. Tomo
un rifle y se disparo en la cara. Sobrevivió y recibió terapia de JJ LOPÉZ IBOR. 1976.
El Diablo presente como castigador. Las ideas metidas en el cerebro de la gente de lo bueno, lo
malo y los pecados hacen mella en las almas débiles. Hay gente que cree hoy en día que el sexo es
pecado, y más si es la amante, el remordimiento no la deja en paz. Creer en brujería es cosa del
Diablo. Hoy en pleno siglo XXI millones de seres de todo el mundo creen en el Diablo, aparecidos,
brujas, duendes, elfos.
El desconocimiento de uno mismo, hace buscar alternativas para este vacío. La responsabilidad de
asumirse como un todo es complicado, puesto que a los individuos no les interesa conocerse. Es
más fácil ser un débil mental que un Hermes. Es más fácil echarle la culpa a alguien más que a uno
mismo. Y mientras esto suceda el Diablo por supuesto hará de las suyas.

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